El cielo se pinta de colores anaranjados y grises, el sol travieso se asoma por los bordes del mar. A mi lado despierta ella con sus ojos apagados, y la sonrisa marchita. Al amanecer, me he ido lejos, adonde ella no puede verme. Ella se sumergió en su soledad, recordó años oscuros,mares peligrosos turbulentos y profundos en los que se ahogaba. Contemplo que la vida no seguía su curso, mas se repetía, y ella repitió los mismos errores, siendo yo uno de ellos. Ella tenia miedo, ahogarse ya no quería en el mismo turbulento mar. Su alma no añoraba navegar en un velero a punto de naufragar, sus ojos no querían sus tristes lagrimas derramar.
Con mi marchita alma, al amanecer, bajo el frió de otoño camine. Pensaba en la belleza de aquella cruel mujer, que compartía conmigo su querer, pero que su amor nunca descongele. Muchas preguntas vinieron a mi cabeza, al no haberla podido jamas complacer. Mi amor mil veces le confesé, pero ella me deseaba para su deseo complacer. Un día decidió no querer, y por su frialdad, de su lado me marche. Que cruel es esa mujer, mientras yo sufro, ella vive sigue indiferente como aquel día en que la encontré.
Con mi marchita alma, al amanecer, bajo el frió de otoño camine. Pensaba en la belleza de aquella cruel mujer, que compartía conmigo su querer, pero que su amor nunca descongele. Muchas preguntas vinieron a mi cabeza, al no haberla podido jamas complacer. Mi amor mil veces le confesé, pero ella me deseaba para su deseo complacer. Un día decidió no querer, y por su frialdad, de su lado me marche. Que cruel es esa mujer, mientras yo sufro, ella vive sigue indiferente como aquel día en que la encontré.
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